Mediante el cultivo de flores silvestres, las personas implicadas en este proyecto seremos protagonistas y partícipes de un cambio tanto a nivel personal, en nuestro entorno cercano, como en términos globales:
• En el ámbito personal, unas sencillas flores pueden ser el camino más corto para disfrutar de la belleza, estimular nuestra sensibilidad, despertar la curiosidad, potenciar nuestra imaginación y compartir esas experiencias con los demás.
• En el entorno cercano, gracias a este proyecto, el balcón, la terraza, la huerta o el jardín revive y se embellece convirtiéndose en un atractivo turístico y social gracias a pequeñas acciones de participación ciudadana.
• En términos globales esta acción implica un compromiso ligado a la conservación de la biodiversidad y un empuje al desarrollo de lazos sociales y culturales.